en Editoriales revista Desnivel

Mitómanos e iconoclastas

LEVAMOS unos días dándole vueltas a una cuestión inquietante. Resulta que en este número hemos conseguido un artículo que a nosotros casi nos hace llorar: nada menos que el relato de Jim Bridwell sobre la apertura de Sea of dreams. Y, para ilustrarlo, contactamos, además de con The Bird, con uno de sus dos compañeros en aquella apertura histórica: Dave Diegelman. ¿Dave qué..? El caso es que me suena… ¡Joder, si es el rubio de la contraportada del libro de George Meyers, el que sale haciendo Separate!”. Vale, Dave ya no tiene aspecto de Stone Master (Jim sí) ni lleva el pelo largo (el tío sigue estupendo, eh). El caso es que nos sabemos de memoria cada centímetro cuadrado de aquella contraportada y hemos emulado un millón de veces ese gesto suyo de mosquetonear con la mandíbula desencajada. Y, venga, valientes, que levante la mano quien no haya escalado alguna vez con un pañuelo en la cabeza. Muchos sabéis de qué hablamos. Otros quizás estén flipando. ¿Qué dice ahora este colgado?… Ya, bueno. A lo que iba. Como os decía, la vieja guardia del equipo Desnivel, además de gastar más neuronas de las que sumamos entre todos en traducir el texto y exprimir el ingenio a saco para dejar impreso uno de esos artículos que, por narices, tienen que hacer historia, hemos disfrutado como nunca. Pero somos gente generosa y nos gusta repartir el pastel con los compañeros. Decidimos ceder el inmenso honor de corregir la primera prueba en papel a una de la escaladoras más jovenes de la plantilla. Transportamos hasta su mesa aquellas copias en A3 con más solemnidad que el tío que llevó la corona de la reina Isabel. Allí la dejamos, sola, ante 5.000 palabras de pura ambrosía, esencia, filosofía… ¡El Libro Sagrado de la escalada!

‘No puedo más’

Nos dice a los veinte minutos. La ensaladilla de rurps, coppers, knifeblades, rivets, ganchos Leeper, camisas de paramecios y vibraciones cósmicas se le hizo una bola intragable antes de acabar la segunda página. No os imagináis nuestras caras. Ni la suya. No es posible: se ha aburrido. ¡Sacrilegio! Mientras esperábamos que el inminente rayo del Midnight lightning nos fundiera a todos en cualquier momento para purificar tamaña ofensa, nos miramos con cara de… …¿Nos hemos dejado llevar por la mitomanía? ¿Vivimos una preocupante era de escasez de referentes? ¿Se nos ha ido la olla? Lean y juzguen ustedes mismos.