en Editoriales revista Desnivel

Kurtyka 1 – Mermelada 0

VOYTEK Kurtyka es, sin discusión, uno de los alpinistas más grandes e influyentes de la historia del alpinismo. Si bien es cierto que casi todos los miembros de la vanguardia himalayista de su generación lo fueron en algún momento, quizás por su carácter, por su forma de afrontar las escaladas o por cómo las comunicaba, Voytek sobresale entre todos. “Voytek es único, un hombre tan complejo que, incluso cuando descansaba, estaba procesando un enorme volumen de información e ideas, intelectual, emocional y físicamente”, escribe Bernadette McDonald en su imprescindible libro Escaladores de la libertad. Su historial y experiencias de supervivencia en las montañas nos despiertan una curiosidad por conocer qué extraños mecanismos se articulan en la mente de alguien capaz de enfrentarse, por ejemplo, a la cara oeste del Gasherbrum IV en estilo alpino. En su libro, El maharajá chino encontramos la respuesta.Voytek relata “un momento muy extraño” de su vida, como reconoce él mismo. En realidad no es otra cosa que un enfrentamiento contra el miedo. Un miedo que se aparece en los sueños de su infancia en forma de masa viscosa amenazante, una “mermelada” negra y monstruosa a la que, paradójicamente, no rehúye. Lejos de eso, Voytek busca la estrategia para enfrentarse a ella. De forma obsesiva, cualquier aspecto de su vida cotidiana, laboral y familiar se convierte en una señal, en una premonición, en una pequeña batalla encaminada a un solo propósito: la victoria final, la derrota de la mermelada. La mermelada es la caída fatal. La mermelada es la muerte.

‘El miedo es una sombra rastrera’
En este camino, Kurtyka encuentra su objetivo vital: “Por fin empiezo a entender la atracción de los límites y estoy resuelto a alcanzar el mío, porque solamente cuando estamos al límite, amenazados, puede consumarse esta difícil reconciliación”. La reconciliación y la paz llegarán únicamente después del miedo y la desesperación. Y qué mejor escenario que una escalada –cuanto más dura y arriesgada, mejor– para hallar respuestas y encontrarse a uno mismo: “Escalando, superas tu propio miedo y las limitaciones humanas”. Pero no es fácil, porque “el miedo no es una lagartija veloz, es más difícil de espantar. El miedo es una sombra rastrera”. Acaba de anunciarse que al vencedor de la mermelada se le ha concedido el Piolet de Oro 2016 por el conjunto de su carrera alpinística. Enhorabuena Voytek.
JM V-G